martes, 4 de febrero de 2014

Equilibrio inconstante.



Incansable equilibrista,
eso escuche en una canción y me quedo haciendo ruido hasta hoy,
 hasta siempre.
Buscando estabilidad en medio del caos,
parafraseando la vida vamos andando.
Cada momento es algo intangible que no valoramos,
 se escurren entre las manos esos ratos
mientras intentamos conservarlos,
intento inútil si lo pensamos,
cada cosa que pasa, pasa y sigue y asi es,
mas que guardarlo habría que vivirlo, sin pensar tanto.
Es esa cuerda sobre la que caminamos,
buscando no caer, atemorizados por el vaivén del viento
que nos sopla para probar si estamos atentos.
Esa cuerda no es floja, esa es la senda nuestra.

Y asi estamos, salvándonos a cada rato, retomando el paso,
agudizando los sentidos para seguir en la recta, concentrados.
Una vez que tomamos el ritmo,
perdemos el miedo, y seguimos otro tramo,
después, hasta con los ojos cerrados podemos intentarlo.

Todo se trata del nivel de confianza que creamos.

Inconstante equilibrista, no pierdas tu paso,
te espera la quietud de tu alma del otro lado,
esa calma tan deseada por vidas, por años,
esa paz de saberse andando,
ese anhelo nunca olvidado.
Esa voz secreta que siempre escuchamos.
Ese mensaje interno que te dice,
 dale, no bajes los brazos.





No hay comentarios:

Publicar un comentario